
Mamá es una de las mujeres más sexies que conozco, sus enormes ojos verdes son cautivantes, son mágicos, sus pestañas largas abanican el aire volviendo torbellinos los suspiros de todos los que la pudieron contemplar en su delgada juventud.
Mamá tiene cáncer, hace seis cortos meses se le diagnosticó, dejando en mi corazón un miedo que ni el mismo demonio sería capaz de hacerme sentir... el miedo más horrible de todos, el más cruel, el único capaz de hacerme sentir pequeña, más de lo que soy.
Tengo miedo de quedarme sin mamá, de quedarme sin mi héroe, de quedarme sin luz...
Mamá es una mujer que ve las cosas a través de un caleidoscopio mágico, a parte de ser una bruja, porque siempre hizo magia para pagar la Ande, Copaco, hacerme terminar a mi y a mi hermana en un buen colegio de la capital, y hasta el día de hoy hace magia para que nunca falte comida.
Mamá hasta el día de hoy sueña con ser sicóloga, sueña con encontrar al amor de su vida y sueña con volver a viajar a Buenos Aires. Y me pongo a pensar que éste cáncer de mierda no tiene derecho de robarle sus sueños, ni de robarme a ella.
Recuerdo cuando llegó al IPS en una ambulancia de los Bomberos de Lambaré, toda chiquita y pálida al bajar en camilla envuelta en su larga cabellera rubia y en una toalla me pregunta: - Me veo sexy? - ... quiero ser como mamá, quiero bromear aunque haya tenido una hemorragia de 10 días, quiero bromear hasta morirme.
La larga cabellera ya no está, pero ella siempre está esperándome despierta para calentarme la cena.
Gracias al cáncer mamá se reconcilió con su hermano, y mi tío me mostró que también podía llorar. Mi abuela la cuidó como si todavía mamá estuviera en pañales, y muchas personas que la lastimaron hoy le dan una mano.
Gracias al cáncer conocí a personas que valen oro, y que dieron su sangre y sus mejores deseos para que mamá mejore.
Gracias al cáncer mejoré un poquito mi carácter, y me recuerdo todos los días que debo ser mejor hija.
Hoy en día me pongo a pensar qué sería de mamá si hoy fuera el Presidente de la República, y sólo me respondo que muchas personas le estarían deseando la muerte, y deseando que sufra, y deseando que sea pronto.
Yo no le deseo esto a nadie, sólo deseo que el estado invierta en las vacunas para prevenir el cáncer de cuello uterino, que aqueja a la mayoría de la población femenina paraguaya, cuando una mujer con cáncer de cuello uterino fallece en Paraguay, el Estado es responsable, y la Salúd Pública también. Deseo de todo corazón no llegar al día en que culpe a estos por dejarme sin mamá.
Mientras tanto sigo alimentando sus sueños, y sigo alimentando mi alegría de tener conmigo a mamá.