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lunes, 19 de septiembre de 2011

Retruco de "Ilusionistas y Rompecorazones"


Antes que todo me presento, me dicen Aghast y aparte de ser buen amigo de la encargada de este blog, también tengo uno, pasen por [autoBombo ON] Diario de un Headbanger  [autoBombo OFF] y lean un poquito a ver si les gusta. ;)

Siempre que tuve la oportunidad leí las entradas de la enana poderosa ya sea para compartir sus plagueos, sarcasmos y momentos difíciles así como sus puteadas varias hacia el tan inocente género masculino.

Ella me invitó a que escribiera la contraparte de la entrada anterior para que pudiera dar “mi versión de los hechos” escudándome en el famoso “le pasó al primo de la socia de un amigo” para salvaguardar mi integridad emocional y física. Pero haciendo caso omiso de su pedido les cuento lo que le pasó a otro amigo nomás, ahí va:

Cuando Eufrasio decidió que era tiempo de sentar cabeza y comenzar a planearse un futuro, se le ocurrió la idea de permitirle a su atrofiado corazón el abrirse al sexo opuesto. Sabía que no era algo que se hacía a la ligera, pero estuvo determinado a que si el pelotudo de esCúpido tocaba a su puerta, él lo dejaría pasar.

No pasó mucho tiempo de esa decisión cuando al fin se dio cuenta de que estaba “enganchado”, la musa de sus ojos siempre había estado en sus cercanías…”un hermoso espécimen, saludable, sin defectos genéticos y con altas posibilidades de engendrar cachorros sanos y que perpetuaran su estirpe”. La chica era simpática, podía entablar una charla interesante y su sentido del humor era adecuado para los chistes sin gracia que se mandaba nuestro candidato.

Había un pequeño detalle cuando Eufrasio conoció a su chica, ella había terminado recientemente una relación de muy mala manera, así que él decidió no jugarse de buenas a primeras. Lo que hizo fue trabar una amistad con ella, no del tipo de “mejores amigos 4 evah” ni nada parecido, pero la invitaba a salir…al cine, a uno que otro concierto de metal satánico en las catacumbas de la catedral y eventos varios.

Transcurrido cierto tiempo, nuestro sujeto de análisis decidió que si no se jugaba, no pasaría de eso. Se ajustó los cinturones aún con miedo a rebotar y se declaró sin tartamudear ni orinarse encima. Para su sorpresa, la dama asintió y el proceso de cortejo había pasado de fase beta a candidato de lanzamiento.

Los meses transcurrieron felices y rosados, vomitando cada uno un sinfín de arcoiris cada vez que se encontraban. Eufrasio decidió que era prudente alejarse de los vicios de su soltería y dedicarse por completo a ser cada día másquerible para su amada. Pero oh, desgracia! algo sucedía con su chica, de a poco ella fue distanciándose y presentándose más fría y cada vez de menos humor. Él, al preguntarle que le aquejaba no imaginó lo que sus oídos escucharían.

“Disculpame Eufrasio, pero me di cuenta de que todavía le amo a mi exnovio” sonaron de manera contundente y definitiva. Eso no era lo peor, porque para decir que tu novia te deja para volver a los brazos que extrañaba es poco, elchongo en cuestión no quería saber nada de la susodicha y ésta seguía llorándole en las noches de plenilunio frente a la hoguera del aquelarre.

Eufrasio, con el patetismo que lo caracterizaba, decía que esperaría hasta que ella se diera cuenta del error; y se mortificaba día y noche para saber por qué la mujer que le gustaba le había permitido seguir con el cortejo si es que seguía enganchada con otro tipo. “Cosas del fútbol” se decía a sí mismo para consolarse, pero la rabia y la frustración lo llevaron a comprender la famosa frase “Ahora entiendo por qué Nietzsche era misógino”.

Eufrasio hoy sigue vivo, feliz y satisfecho de haber dejado ir a su chica, no hace mucho lo encontré en las veredas de Absoluto Rock, doblado por la caña barata y un brillante moretón en el ojo derecho que le regalaron por ka’u argel.

Esa es mi historia en respuesta lo escrito por Tite. Hay tipos pelotudos que no saben lo que quieren o que no se dan cuenta de lo que tienen en frente…pero también hay chicas, mujeres que por seguir llorando por el badulaque que les plantó no valoran a un buen tipo, que aunque aparente ser un basura más…está dispuesto a ser el hombre que quieren.

Yo estoy fucken happy con mi chica, Eufrasio no sé si alguna vez pueda volver a enamorarse, y si lo hace no creo que justamente se comporte como todo un buenazo, el buenazo que alguna vez trató de ser, pero que no supieron aprovechar.

De ilusionistas y rompecorazones

Si hay una historia que no se menciona tanto, pero que ocasiona miles de millones de víctimas al año, es la del "Ilusionista" que luego se convierte en un "Rompecorazones".

Me refiero a la historia, en la que una mujer conoce a un hombre, de la gran pu.. divino, inteligente, caballero, sensible y divertido. Este hombre en cuestión mueve el tapete de la dama, no la deja dormir y hace que sus glándulas sudoríparas funcionen como la Reserva del Acuífero Guaraní.

Este hombre se hace amigo y confidente de la dama, le confía sus cosas personales, van al cine juntos, salen a farrear y de vez en cuando se reúnen para ver cine independiente en la casa de ella un fin de semana. Siempre bajo el contrato social de la categoría "Mejores Amiwis".

Ella sin darse cuenta hace rato se enganchó mal con el tipo, y el tipo, los viernes de noche le dice: Dónde estás?, y los sábados de noche: Qué hacemos hoy? y los domingos de tarde: Qué vemos hoy? y los lunes a primera hora: Qué hacés?. Y así como bola sin manija le tiene angá a la amiga.

Ella ya se compró un aparato para medirse la presión y un inhalador porque cada vez que el tipo aparece su vida se acelera y le falta la respiración.
El tipo se ausenta unos días y ella dice: Voy a aprovechar para olvidarme de él...
Pero qué hace el tipo... eh?: Le escribe millones de mensajes a través del puto BBchat para decirle:
Cómo quiero que estés acá conmigo...
Al toque se le cae la bombacha, y cada vez que recibe esos mensajes se repite la acción reiteradas veces con la ropa interior!!

Hasta que un día el tipo la invita a salir a cenar, y le dice: Hay algo que quiero contarte...
Se veía venir la mejor historia de su vida.
El muy imbécil le cuenta que está enamorado de otra... pero que la otra NI SOSPECHA que él existe.
Y le pide consejos a su amiga, y ella le aconseja otra vez. Y al tipo jamás le dio bola la otra.
Díganme que esto es una joda.

Y que por favor algún día el tipo se de cuenta que su alma gemela sale con él todos los fines de semana, que tienen los mismo gustos, y que por si se le olvidó... él quería tenerla presente en un atardecer al otro lado del mundo.

Que alguien le someta a una sesión de electroshock para que se deje de ilusionar con gente que ni conoce y deje de ilusionar a la mujer que conoce bien.

Lo bueno de esto, es que la mujer saldrá del trance luego de un tiempo, para darse cuenta que peces sobran en el mar. Solo es cuestión de saber qué tipos de pescados ya no le gustan más.





jueves, 24 de febrero de 2011

La ciudad de los faros eternos

En aquel lugar, cada persona nace bajo un faro, que lo acompañará durante toda su vida, el faro iluminará la vida, será su hogar y compañía por el resto de la vida.
En el centro de la ciudad, había un faro pequeño, pero la luz que emitía era especial, la luz era color esmeralda y, aunque fuera pequeño, era capaz de iluminar el cielo entero en las noches de primavera, y dar calor durante el invierno. En el faro vivía una niña pequeña, que, orgullosa de lo que tenía, se sentía afortunada y protegida, por lo tanto desaparecía en las mañanas y volvía muy entrada la noche, guiándose por el faro de luces verdes que la iluminaban siempre.
Hace un año atrás, el faro comenzó a agotarse, las luces se tornaron débiles y ya no podía dar calor. Entonces la niña sólo abandonaba el faro para buscar comida y fuego para no despegarse del faro, que se estaba debilitando.
La niña salió en busca de especialistas que pudieran repara el daño, recorrió otras ciudades tratando de encontrar una solución.
En varias ocasiones consiguió el combustible, que hizo que el faro funcione en ocasiones.
De tanto probar con el tiempo, el faro comenzó a recuperarse, recuperó toda la fuerza, y volvió a iluminar... pero la niña tenía miedo, y no se podía separar.
Hace poco tiempo el faro volvió a descomponerse, y la luz se vuelve débil, delgada y por algunos momentos la luz alumbra hacia el horizonte, como perdido, como buscando algún lugar.
La niña se rehúsa a vivir sin su faro, porque sabe que las personas que se quedaron sin sus faros ya no son iguales, ya no les brillan los ojos y se les hace más difícil encontrar el camino a casa.
La niña sabe que podría quedarse sin luz, en cualquier momento, incluso en medio de la noche, en el medio de la nada.
Al faro lo carcomen por dentro, impidiendo que brille en la punta como lo hacía antes, y a la niña sólo le queda darle calor y disfrutar del color de su luz.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Anoche visité tu tumba.


Frío y oscuro sendero atravesé con dudas, laberinto de penas y flores marchitas que llamaban al recuerdo de aquellas vidas que quedaron detrás de sus putrefactos cuerpos.
Busqué sin parar tu tumba recién sellada, necesitaba enterrar con aquella caja de madera mis últimos recuerdos de pena y tristeza. Los cantos de los búhos eran cómplices del viento, el claro de luna iluminaba mis ideas, y mi deseo de enterrarte todo.
Encontré al fin aquel sitio que te cobijaba, entré al pequeño sepulcro que te protegía de la humedad, la lluvia y quien sabe que mierda. Pero no te protegía de mí, como a mí una vez nadie me protegió de tu maldad.
Destapé con algunas herramientas prestadas, porque pensaba devolverlas, del cuidador del cementerio; luego de acariciar esa madera fina, repujada, oscura de lado a lado, observé la cruz, me santigüé tres veces a los pies de tu féretro rezando un padrenuestro, y lo arranqué, porque no toleraba que sus ojos estén sobre mi recargo de conciencia. Lo acomodé en un rincón, y le dije al crucificado: Esto es una deuda pendiente, no es contigo.
Abrí de varios martillazos la madera, quité el protector luego de varias peleas. Y el olor por poco me vence. Te miré a la cara y te dije en voz baja: Estás tan podrido ahora… ni tanto como lo estuviste siempre.
Levanté tus párpados para imaginar que te estaba mirando a los ojos, pero los gusanos se me adelantaron y se llevaron la mejor parte, el cerebro, que ocultó mis gritos, mis pedidos de auxilio y piedad. Los gusanos se llevaron todo, dejando brillante el hueco… como si nunca hubiera pasado nada.
Ojalá los gusanos se lleven mi pasado.
Con una pinza te arranqué la boca, de dónde salieron tantas mentiras, tantas mierdas como de tu culo. Y procedí a arrancarte los dientes, uno por uno, uno por cada mentira, uno por cada vez que me dijiste fea, otro por cada vez que me hiciste menos mujer. Hasta que te quedaste sin ninguno.
Te arranqué los dedos de las manos, por cada maltrato físico, por cada golpe, por cada vez que intentaste ahorcarme, por cada vez que rompiste mis sueños y me hiciste llorar de desesperación.
Y te quedaste sin manos…
Tus testículos los colgué en la puerta de tu sepulcro para que coman los carroñeros, y tus parientes vean los restos del poco hombre que fuiste siempre. Las partes que te arranqué las tiré como las migajas de Hansel y Gretel para que los luisones sigan el camino tras mordisquearlas.
Te quemé en un baldío, y bailaba alrededor del fuego con risas siquiátricas y lágrimas de libertad. Tus cenizas las tiré en un basurero, para que termines junto a lo que fuiste siempre: Una Basura.
Tus recuerdos ahora son lo que siempre debieron ser: pura ceniza, pasado, basura, mierda.
Y al crucifijo lo llevé conmigo, y le volví a repetir: No es contigo.


Visiten la página de Abriles (de dónde robé las fotos) http://uifoto.ning.com/photo/photo/listForContributor?screenName=1nk5g0bsfd74z

domingo, 8 de febrero de 2009

Cepillo de dientes.

Amanecieron muertos leyéndose en el periódico, en la sección "obituarios".
Sus ojos desorbitantes y las pupilas dilatadas como si estuvieran bajo el efecto de una sustancia alucinógena, trataban de conservar la calma y no perder la razón ante aquella extraña situación... el hecho de leer sus nombres en la página fúnebre concientes aún de que sus cuerpos continuaban calientes a causa del aquel encuentro que mantuvieron hace algunas horas.
Como si fuera una acción increíblemente cronometrada, ambos encendieron nerviosos unos cigarrillos, mientras exhalaban el humo buscaban un asiento, porque les temblaban las piernas, como si tuvieran de frente a Caronte anunciándoles que debían partir. Sus pulmones estaban tibios, pero las manos y los pies fríos. Derrepente la piel se les tornó amarilla y los labios adquirieeon un color pálido. Debajo de las uñas podían observar un color liláceo, o tal vez azulado.
Ella se levantó del sofá de la sala de su departamento y corrió al baño, luego de sumergir su rostro unas cincuenta veces en agua fría se dio cuenta de qu él se había olvidado su cepillo de dientes. Lo tomó, y apreciaba el color, azul como la camisa que llevaba puesta el día en que se conocieron, luego lo acercó a la naríz, olió las cerdas despeinadas tratando de recordar su aliento mañanero.
Él saltó de la cama que ni se había desarreglado, porque llegó casi al alba. También fue al baño, se dio una ducha en agua hirviendo para que sus mienbros helados recuperen la temperatura del resto del cuerpo. Al sentirse un poco aliviado se rodeó la cintura con una toalla amarilla, se miró al espejo y recordó que había olvidado su cepillo de dientes. Volvió a mirarse y notó el aspecto cadavérico que tenía - dejaré el gimnasio- se dijo.
Se peinó el cabello, y cuando acababa de notar de que en cuestión de horas había perdido más de la mitad del pelo, en la cabeza, cejas, pestañas, pecho y piernas, sonó el teléfono celular - te miraste al espejo?- decía una voz femenina y temblorosa del otro lado- lo estoy haciendo en este momento- respondió serio y miedoso- será por que lo hicimos?- preguntó ella- si, vos y yo sabíamos que si lohacíamos debíamos pagar las consecuencias- y comenzó a sollozar- te amo preciosa, te amo- repitió llorando.
- Yo también te amo, y no voy a olvidarte, en la próxima vida voy a encontrarte, es mi turno, bromeó ella con un tono de picardía.
- Y cómo lo harás?- preguntó.
- Te reconoceré por el aliento, estoy oliendo tu cepillo de dientes, es lo último que voy a hacer ahora... oler el aroma de las cerdas de tu cepillo, llevarme conmigo el aroma de tu boca.
- Eso es asqueroso- contestó él bromeando.
- Me gusta.

Horas más tarde sus cuerpos fueron enterrados en la Recoleta de Asunción.

sábado, 24 de enero de 2009

Luces de Faro.

La luz que provenía del faro del automóvil no me dejaba ver dónde estaba, y los golpes que recibí en el rostro me dejaron los ojos hinchados y con eso mucho menos iba a saber dónde estaba.
El sabor y el olor de la sangre coagulada me desesperaba aún más. Algunos dedos de las manos los tenía torcidos, y en otros me faltaban las uñas.
No tenía la noción del tiempo y espacio, y me había arrastrado hasta perder el conocimiento quién sabe cuántas veces, ni por cuántos días.
Delo único que estoy segura es que siempre tuve la sensación de que alguien seguía mis pasos, y me daba mucho miedo. Esto me obligaba a acelerar los pasos, aunque en realidad me seguía arrastrando. Cuándo caía la luz me escondía entre ramas y hojas secas, para protegerme de quién me seguía y del frío de las noches, no podía hacer fuego con las ramas porque eso podría delatar mi escondite, por lo cual las uñas de los pies y las pocas que quedaban en mis manos se volvían moradas. Luego me despertaba la luz del faro del automóvil, y todo empezaba de nuevo, las manos, las heridas, el hambre, la sangre, y me arrastraba entre ramas y piedras hasta desmayar o quedar dormida. Apenas amanecía y me escondía detrás de los árboles y me movilizaba lentamente, ni las aves se percataban de mi existencia; me alimentaba de las raíces de los árboles, y de alguna que otra fruta silvestre que encontraba, todas ellas eran amargas. De vez en cuando encontraba una fruta que era la única que me agradaba por su sabor agridulce, era pequeña, redonda, roja. Las había en gran cantidad, y las comía sin parar como si fuera una gran torta llena de dulces. Derrepente los recuerdos volvían, la sonrisa de mi hijo, un beso de mi marido, un parque lleno de juegos y personas felices, una mano golpeándome una y otra vez y la oscuridad se apoderaba de mi cuerpo, y desmayaba de nuevo.
Hoy desperté a lado de un arroyuelo, el murmullo del agua y el frío del amanecer me hicieron titiritar, pero igual me dí un baño, el lodo y la sangre dejaban ver mi cuerpo desnudo, no recuerdo cuándo perdí la ropa. Mi rostro se reflejaba en el agua, pude ver que la hinchazón había bajado lo suficiente, y la heridas comenzaban a cicatrizar, las uñas comenzaban a crecer. Decidí estirarme los dedos torcidos, y para ello mordí un pedazo de rmaa blanda, luego me sumergía en el arroyo, para que no se hinchen de nuevo.
Ya tenía fuerzas para levantarme, pero aún lo hacía lentamente, cuando el sol estaba sobre mi cabeza supuse que era medio día, y debía buscar algo para comer. Encontré un árbol de gomero y con sus hojas y ramas que cuelgan me cubrí el cuerpo. Me trepé al árbol y me sentí segura entre sus ramas gruesas y sus grandes hojas. Atrapé algunas aves, y las cociné en el fuego, ya no tenía miedo porque el árbol del gomero me protegía y el humo no se dejaba ver en lo alto. A unos pasos, sin abandonar lo suficiente el árbol encontré de nuevo el árbol de frutas rojas, y me proveí de ellas para la noche y el desyuno de la mañana.
Oscureció y trepé a lo más alto del árbol que pude, me acomodé en una rama gruesa, y me cubrí de hojas secas, mientras trataba de recordar lo que sucedió, no dejaba de comer las frutitas, y quedé dormida de golpe. El sonido de los animales se volvía más fuerte y envolvente, y quedé envuelta en esa sinfonía natural.
BAAAAAAAAAAAAAAM!! Abrí los ojos, de nuevo el maldito faro!!, ahora se acoplaban los sonidos de los automóviles y una sirena.
BAAAAAAAAAAAAAAM!! de nuevo el bocinazo, ahora lo distinguía, al recuperar el sentido, sentí un dolor inmenso en todo el cuerpo como si me hubieran atropellado, y no podía moverme. no sé cuánto tiempo estuve inconciente por haber soñado todo eso. Los bomberos me estaban acomodando el cuello y la columna en la camilla. Mientras me llevaban al hospital, les pregunté por cuánto tiempo estuve inconciente, me respondieron que llegaron a los seis minutos de la llamada que se hizo al instante del choque. Levanté mi mano derecha y pude ver que mis dedos estaban un poco lastimados, pero no torcidos y tenía todas las uñas, bajé la mano y sentí el algondón de la ropa que llevaba puesta, como si no la hubiera sentido en todo ese tiempo que estuve cubierta por ramas y hojas secas, pero tenía el sabor a sangre en mis labios.
Era todo muy confuso, el bosque, la luz del faro, y ahora que estaba atropellada en medio de la ciudad, como si nunca me hubiera arrastrado en medio del monte, y me hubiera alimentado de aves y frutas rojas. O estaba loca, o lo soñé en un momento...

viernes, 26 de diciembre de 2008

Piedritas.

Tengo una pesadilla extraña, en realidad son pesadillas de diferentes estilos: drama, acción, ficción, terror. Pero cuando las tengo (cada una de ellas sucede solamente una vez), me da la impresión que son pesadillas recurrentes… me explico? Como las galletitas…
En la vida real, la ventana da al patio de la casa, y desde mi dormitorio puedo observar lo que sucede afuera, quién golpea la mano, quien viene a vender algo y también a cobrar. En mis pesadillas también tengo la misma visual.
El martes por la mañana tuve una nueva pesadilla, de las que por alguna extraña razón no te suelta, hasta que enloquezcas y pierdas el sentido de fantasía- realidad.


Estaba dormida, como siempre, pero en esta ocasión era temprano por la noche. Me pierdo en sueños hasta que me despierta algo, alguien de afuera, que se encontraba en el patio me estaba tirando piedritas a la cara, y me quedo paralizada porque ¡¿Quién putacarajomierda va a tirar piedritas a las 11 de la noche?!, tomo aire y me hago de valor y levanto la cabeza para ver a través de la ventana, en eso se me acerca una persona completamente desconocida y por poco su rostro no atraviesa la reja que protege la ventana y comienza a gritarme!!.
- AHHHHHHHHHHH!! Mamáaaaaaaaaaa!!-
Corro desesperada al dormitorio de mamá y la despierto:
- Mamá porfa hacé algo que casi me muero del susto, hay alguien afuera y está mirando en la ventana porfaaa (estaba llorando del susto)
- Qué? (se despabila y por lo visto no escuchó nada porque es medio sorda)
- Mamá laputacarajo escuchame te ruegoooo, hay alguien afuera, me estaba tirando piedritas desde la ventana porfa tengo miedo, llamá al 911 porfaaa!!
En una de esas, mami también se arma de coraje y va a mirar también a la ventana, no había nada… nada de nada, ni señales. Ni piedritas en la cama.
- Ani… no hay nada, qué pasó? Te volvieron tus pesadillas? -me da un beso en la frente y va a la cocina, se sirve un poco de agua y me dice, dormí tranquila.
Estaba muy confundida, y me dije: Nooo, pesadilla nada, yo sentí las piedritas, yo toqué las piedritas… dónde carajo están las piedritas. Ni en pedo que dormía de nuevo en la misma pieza.
- Yapiró, pesadilla nomás fue, quéputacarajo, nunca más.
Entro al dormitorio y con desconfianza vuelvo a ver a la ventana. estaba el hombre de pelo blanco amagando gritos desde la calle mirando mi dormitorio.
- Carajo!!- dije y me tiré al suelo, arrodillada cerré la ventana, la tranqué y cerré la cortina, puse el edredón en el suelo y apagué la luz.
- No estoy loca, yo sé lo que ví.
En serio pensaba en aquella persona que acababa de ver, trataba de identificarla, de recordarme bien de su rostro para cuando tenga que reconocerlo en la comisaría:
Es un hombre delgado, mediano, evidentemente más alto que yo, de pelo blanco, pero no tiene pinta de anciano, la pie clara, viste de pantalón azul y remera blanca y no deja de poner “cara de grito”, o sea que tiene la boca abierta, no emite sonido, cuando lo ví por primera vez, en la que asomó su cara por la ventana tuve la impresión de que gritó, pero no, y tenía los ojos entrecerrados,por lo cual no pude distinguir el color de ojos, del susto por supuesto.

Amanece, y despierto alegre, fue una pesadilla nomás.
- Ani, necesito que vayas al coreano y traigas para el almuerzo. Dice mamá apenas se percata de que me estoy despabilando (mierda, con el calor que hace).
- Bueno… ya… desayuno y voy. No hay indicios del escándalo que hice anoche.
Voy caminando, desidratándome de calor y en eso veo al mismo hombre de la ventana, caminando a lo lejos haciendo esa horrible mueca con la cara.
- Qué me pasaaaa!. Y corrí de nuevo hasta casa, corrí con miedo, y por esa razón corrí como nunca.
- Mami por favor hay un señor que anoche me estaba tirando piedritas por la ventana y ahora lo ví en la avenida, porfa creéme mami, porfa!! Cerrá toda la casa te ruego. Y sin entender lo que ocurría lo hizo sin dudar.
Miraba por la ventana y vi que el hombre con la mueca horrible se acercaba a la casa y quería entrar, abracé fuerte a mamá y le dije: llamá al 911.
- Pero no hay nada afuera Ani, qué te pasa?.
- Quéeeee!! Pero si está entrando a la casa carajomierda!!
- Quién está entrando?
- Mamá no le ves? Ese señor mami!! Llamá a la policía porfa creéme!!
- Pero no hay nadie Analice!!

En eso me despierto en la cama de mi novio, y el me miraba a la cara.
- Pesadilla Flaka?

Ahora que termino de escribir esto, les cuento que no quiero mirar… la ventana.

jueves, 18 de diciembre de 2008

Galletitas Danesas.

Era cerca del medio día, el ventilador daba lentas y eternas vueltas en el techo, y el sudor se había apoderado de mi cuerpo, dejando caer algunas gotas saladas sobre la almohada. Quise levantarme de la cama para ir a tomar un vaso de agua, pero la siesta me recibió con una tremenda caída, y no pude apoyarme en el suelo con las piernas.
Mis piernas habían sufrido en algún momento de la noche un cambio inexplicable:
Una piel gruesa y transparente había envuelto a mis piernas haciendo que se pudran y que las carnes se junten entre sí, dejándome como una sirena tenebrosa. El susto me impedía gritar en busca de ayuda, o el mundo se había quedado sordo. Me arrastré con mil ideas en la cabeza buscando alguna explicación para tal mutación, no podía entender, si a la noche me encontraba regando las plantas del patio y jugando con los gatos, y ahora estaba paralizada envuelta por esta cosa extraña.
Sólo pude llegar a la cocina, y al ver sobre la mesada una lata de galletitas danesas me invadió un hambre animal en la que tuve la sensación de que si una migaja cayera sobre mis manos me terminaría comiendo hasta los dedos.
- Galletitas danesas?, pero esa nunca la compramos.

Y desperté.
Me levanté de la cama porque definitivamente tuve una pesadilla, en la que me dio antojo de comer galletitas danesas y fui en busca de ellas para deleitarme con ellas, decidí acompañar su degustación con un inmenso vaso de leche.
- Mmm… delicioso.

Me atraganté con un inocente trozo, hasta que comenzó a faltarme el aire y sentí que se me salían los ojos hacia afuera, luego ya no veía nada, el vaso hizo un ruido mojado en el piso y las galletitas habían caído sobre mis pies, mis ojos rodaban en el suelo y mis dedos se incorporaban a los huecos que dejaron en mi rostro estos. Me agaché delicadamente y buscaba suave pero desesperada dos bolitas húmedas y blanditas, las encontré y las reincorporé en los huecos, los acomodé bien y los vidrios que se incrustaron en ellos me estaban cortando la piel del rostro, pero lo importante era que veía, y que podía ir en busca de atención médica. Hasta que escucho unos maullidos desesperados, eran mis gatos que se estaban asando en el horno, los mismos con quienes estaba jugando la noche anterior; cerré los ojos con fuerza y explotaron en mi quedándome completamente ciega, con vidrios y gotas de leche impregnadas en el interior de mi cabeza.

Y desperté por segunda vez.
- Miauuuuu, maullaba el gato, entrando por la ventana.
- Gato de mierda, casi me das un infarto.
Y lo acaricié hasta ganarme uno de sus ronroneos. Y comienzo a reír nerviosa por sobresaltarme con las pesadillas, y todo por causa de galletitas danesas – jajajaja- reí despacio.
Me reincorporé a la realidad despacio, fui a lavarme la cara y a cepillarme los dientes, me arreglo el cabello sin peinarme, sólo para sacarme de los ojos y ver mejor, y me doy cuenta de que tengo algo raro en uno de ellos, era algo que podía ver que se escondía detrás del globo ocular. No lo puedo creer, me tiemblan las piernas y el temblor se extiende hasta mis manos, acerco los dedos a mis ojos y trato de observar cuidadosamente, muevo el ojo para tratar de sacarlo y salió con mucho dolor un pequeño diente canino.
- Del gato?- me dije, y busqué a los tres para ver a quien faltaba uno de los caninos.
Encontré a los tres lamiendo las migas en una lata de galletitas danesas.

- Bastaaaaaaaaaaaaaa!! Grité.
Me levanté corriendo de la cama, salí al patio, miré al cielo y comencé a golpearme el rostro, a estirarme el cabello y a caminar sobre piedras para convencerme de que estaba despierta de verdad y en el mundo real. Donde no despertás sirena ni se te caen los ojos ni revientan y tampoco encontrás un diente de gato. Me miré en el espejo del baño un poco miedosa pero feliz de que uno de mis ojos no era transparente.
- Estoy bien, me dije.

En eso veo que llega mamá, me sentí tan feliz, tan segura. La respiración se estaba calmando y me estaba despabilando.
- Hola mami, que tal te fue en el trabajo?
- Bien hija, mucho calor –sonríe, beso- mirá, traje para el almuerzo, milanesas. Y de postre… galletitas danesas.

FIN.

martes, 9 de diciembre de 2008

Hilito

Un hilito de sangre comenzó
a tejer el sendero al más allá
el dolor brotaba con un grito
el dolor gritaba por dentro
con una explosión desde mis entrañas.
Y tejía el sendero a un nuevo lugar,
y tejía el sendero al más allá.
Mientras el cuchillo se sentía frío en mi cuerpo tibio…
buscaba muy profundo en
tus ojos un pedacito de alma.
El dolor rondaba los árboles,
el dolor detuvo el tránsito
Y tejía el sendero a un nuevo lugar…
Y tejía el sendero al más allá…
Mi sangre tejía el sendero a un nuevo lugar…
Mi sangre tejía el sendero al más allá…
Un beso tuyo dio tibieza por
última vez a mis fríos labios.
La oscuridad de la ciudad
se había vestido de blanco.



Y buscaba en tus ojos un pedacito de alma…
Y luego recordé que ese pedacito de alma
había comenzado a brotar dentro de mí.
Brotaba la sangre…
Brotaba una vida más…
Y lo llevé conmigo al más allá.


Analice Vera.