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lunes, 31 de diciembre de 2012

Balance 2012

Además de ser pésima para la redacción soy peor para los números, pero no estaría mal agregar a mi libretita de "2013" como objetivos para mejorar y ser un poco "más pro" antes de llegar a los 30.

Un año de demasiados cambios, de estar flotando en la nada pasé a hacer mucho, en algunos casos me ví obligada a tomar decisiones y en otras tal vez las medité un poco más. Lo cierto es que esas decisiones me trajeron hasta este lugar (la silla en la que estoy sentada) lo cual significa que una vez más me tomo el tiempo de evaluar mis acciones (buenas y malísimas) y por sobre todo, sigo viva aún.

El año me dio oportunidades, me mostró caminos que tomar y experiencias de las cuales disfrutar tratando de absorber la mayor cantidad de aprendizaje posible porque tarde o temprano "todo sirve para algo".

Aprendí a compartir mi tiempo, a hacer amigos nuevos, a tolerar las diferencias (un poco), a luchar diariamente con el ego y trabajar mucho más la humildad.

El país y el mundo entero siguieron sufriendo cambios y según los noticieros malos todos catastróficos nos prometieron el cambio y golpearon una democracia para seguir siendo gobernados por los mismos inútiles de siempre. Pero realmente deseo que muchas personas hayan abiertos los ojos y asuman la responsabilidad de que el cambio empieza dentro de uno mismo, con pequeñas acciones y decisiones.

Menos "te digo lo que tenés que hacer" y más "yo quiero ser la inspiración".

A pedir "por favor" y decir "muchas gracias" es un ejercicio difícil, pero lo que más cuesta es sonreír siempre.

Espero que las metas marcadas para el próximo las cumpla a rajatabla, solo va a depender de mi voluntad y responsabilidad, así como también deseo que dentro de 364 días todos estén mayoritariamente satisfechos con sus logros.

Aprovecho y les dejo algo que encontré y me parece muy aplicable a la realidad por la que estamos atravesando que creo que resume todo:


Habla de un experimento en el cual cinco monos fueron colocados en una jaula con una banana colgando desde el techo en el medio de la misma y una escalera para subir a tomarla. Al principio, los monos intentaron uno a uno subir la escalera para tomar la banana. Pero cada vez que uno de ellos comenzaba a subir, el investigador rociaba con agua fría al mono que ascendía así como a los otros cuatro.

Pronto, los monos aprendieron que si uno de ellos subía la escalera todos sufrían y al final, ninguno de ellos intentó subir de nuevo.
En este punto, el investigador reemplazó a uno de los monos con uno “nuevo” que no sabía nada sobre el agua. Como era de esperarse, tan pronto observó la banana colgando desde el techo, corrió para subir la escalera. Antes que el investigador pudiera rociarlo, los otros cuatro monos se apresuraron a lanzar a ese mono al piso. 
Lo mismo ocurrió cuando reemplazaron a otro mono del grupo original con uno nuevo hasta que finalmente todos los monos en la jaula eran “nuevos”. A pesar que ninguno había experimentado el agua fría, cuando un mono nuevo entraba a la jaula e intentaba subir la escalera, lo otros lo lanzaban al piso sin saber realmente el por qué. Ellos sólo sabían que no subían la escalera porque así debía ser.


Dejemos de ser víctimas de la corriente y de la rutina, busquemos las respuestas a lo que asumimos que  "así nomás luego es" o "porque así fue siempre". Abramos los ojos y no tengamos miedo a lo diferente, a vivir buscando nuestra felicidad y la de todos. 

Feliz 2013.


TOP TEN DE FELICIDADES DEL 2012:

- Pasar tiempo con mi sobrino
- Soñar con mamá casi todos los meses
- Tener un perro (antes le tenía fobia a estos bichitos, hasta que me enamoré de uno y se escapó. Donde quiera que estés Hugo espero que te alimenten diariamente, bañen semanalmente y te den amor y compañía cada segundo)
- Que mi chico'i sea abogado y se haya recibido antes que yo
- Hacer nuevos amigos en Nasta y haberme quedado con lo que hice en Kausa
- Ver a leyendas del ROCK que vinieron a mi país.
- Ver a mis amigas todas grandes (no gordas) y profesionales, algunas cruzaron el charco y les deseo lo mejor.
- Saber más o menos qué es lo que quiero en la vida, supuestamente.
- Tomarme un descanso luego de 3 años sin vacaciones
- Ser feliz

miércoles, 4 de julio de 2012

De los prejuicios que matan

No es la primera vez que mantengo una discusión con mi papá por diferencias ideológicas.

Desde que ingresé a la Facultad de Filosofía UNA, su actitud cambió conmigo, se volvió mucho más intolerante con las opiniones que salían de mi boca.

Si bien la facultad me sirvió para muchas cosas, como para hacer teatro y recorrer varias ciudades con obras que planteaban una crítica a la sociedad, o formar parte de un movimiento INDEPENDIENTE y luego ser electa representante de la carrera de Ciencias de la Comunicación, y conocer las falencias de un sistema universitario que cae a pedazos al igual que el techo que lo cubre. Me sirvió también para salir a las calles a manifestarme por el recorte del presupuesto a la Universidad Nacional, entre otras cosas.

Mi carrera me ayudó a tener una actitud crítica ante todo, a no casarme con la primera versión, y en lo posible a corroborar antes de emitir un juicio. Cuestión que se ve opacada en varias ocasiones, por mi actitud impulsiva y apasionada, cosa que me llevó a alejarme del ambiente político hasta el día de hoy.
Eso no me impide actualizarme constantemente sobre lo que está ocurriendo en el país, sea en el ámbito que sea.

Cuando mamá enfermó de cáncer, recuerdo que salí en varios canales de televisión pidiendo aportes para continuar con su tratamiento, además de aprovechar el espacio para pedir a las autoridades que aprueben un presupuesto para adquirir vacunas que prevengan a las mujeres de un tipo de cáncer de cuello uterino.

Como comunicadora, defiendo la importancia de los medios de comunicación para la construcción de opiniones y la búsqueda de soluciones entre los ciudadanos. Cada vez que doy clases, insto a mis alumnos a que aprovechen las Redes Sociales, para hacer críticas, emitir opiniones y hacer denuncias, cuando es necesario.

Si todo eso me hace guerrillera militante del EPP, no sé en qué mundo estamos.

Una vez más se me trató de "contrera" y "comunista" en mi propia casa, bajo el argumento de que estudio en la Facultad de Filosofía y que todo el mundo sabe lo que ocurre en esa Facultad. Quién es "todo el mundo"? "Todo el mundo" va todos los días a esa Facultad? Lo dudo.

Una vez más se me trató de "contrera" y "comunista" por pensar diferente. Por emitir mis propias opiniones, generadas a partir de lo que vivo día a día, de lo que veo en la calle, de lo que leo en los medios que tienen una línea editorial particular y los medios alternativos como lo son las Redes Sociales.

Si llamar la atención a las personas que utilizan el término "mongólico" (encima mal pronunciado) e "indio" o "indígena" con la intención de insultar, me hace "Socialista", no sé en qué mundo estamos.

Si tildar a Federico Franco de inútil, porque sinceramente nunca ví que haya sido más que un florero, antes, durante y después de su vicepresidencia, me hace "Comunista", no sé en qué mundo estamos.

Si reclamar mis derechos me hace "Sindicalista", no sé en qué mundo estamos.

Si manifestarme en contra de lo que sucedió en el congreso hace semanas atrás, me hace LUIGUSTA-SOCIAL-COMUNISTA PARTIDARIA DE LAS FARC no sé en qué planeta estamos viviendo.

Si utilizar el término Comunista sirve para dennotar, también se utilizan los términos : Oviedista, Imperialista,  Nicanorista, Golpista, Stronista, Llanista, Nacifascista, Cartista, Colorete y Patriaqueridista para referirnos a lo mismo.

Nuestros medios de comunicación se basan en este comportamiento, en el prejuicio y en la tergiversación de los acontecimientos. Y eso se repite en cada uno de nosotros.

La sociedad no está acostumbrada a lidiar con las opiniones de los demás, y todo eso se lo debemos a décadas de censura y represión.

Me pone triste que en mi propio hogar reine esa intolerancia ideológica, cuando el hogar es el fiel reflejo de la sociedad.

Me pone triste que en mi propio hogar, el simple hecho de pensar diferente sirve para desacreditar la opinión propia.

Deberíamos hacer una autocrítica, empezando por nosotros mismos, trasladarlo a nuestras familias, y luego llevarlo a la sociedad, porque creo que con nuestras diferencias podemos construir una nueva sociedad.

Dejemos de encerrarnos en nuestra realidad que no es más que una maldita ficción, generada por unos cuantos. Derribemos las murrallas que nos impiden crecer como personas.

Que las murallas dejen de separar y sus ladrillos sirvan para construir puentes.

Voy a empezar conmigo misma, y desde hoy voy a dar el ejemplo. 

Ser diferentes nos hace únicos y grandes.
Ser diferentes no está mal.
Al final terminamos viviendo en un mismo país, nuestros hijos van a la misma escuela y vivimos en una misma casa.