miércoles, 4 de julio de 2012

De los prejuicios que matan

No es la primera vez que mantengo una discusión con mi papá por diferencias ideológicas.

Desde que ingresé a la Facultad de Filosofía UNA, su actitud cambió conmigo, se volvió mucho más intolerante con las opiniones que salían de mi boca.

Si bien la facultad me sirvió para muchas cosas, como para hacer teatro y recorrer varias ciudades con obras que planteaban una crítica a la sociedad, o formar parte de un movimiento INDEPENDIENTE y luego ser electa representante de la carrera de Ciencias de la Comunicación, y conocer las falencias de un sistema universitario que cae a pedazos al igual que el techo que lo cubre. Me sirvió también para salir a las calles a manifestarme por el recorte del presupuesto a la Universidad Nacional, entre otras cosas.

Mi carrera me ayudó a tener una actitud crítica ante todo, a no casarme con la primera versión, y en lo posible a corroborar antes de emitir un juicio. Cuestión que se ve opacada en varias ocasiones, por mi actitud impulsiva y apasionada, cosa que me llevó a alejarme del ambiente político hasta el día de hoy.
Eso no me impide actualizarme constantemente sobre lo que está ocurriendo en el país, sea en el ámbito que sea.

Cuando mamá enfermó de cáncer, recuerdo que salí en varios canales de televisión pidiendo aportes para continuar con su tratamiento, además de aprovechar el espacio para pedir a las autoridades que aprueben un presupuesto para adquirir vacunas que prevengan a las mujeres de un tipo de cáncer de cuello uterino.

Como comunicadora, defiendo la importancia de los medios de comunicación para la construcción de opiniones y la búsqueda de soluciones entre los ciudadanos. Cada vez que doy clases, insto a mis alumnos a que aprovechen las Redes Sociales, para hacer críticas, emitir opiniones y hacer denuncias, cuando es necesario.

Si todo eso me hace guerrillera militante del EPP, no sé en qué mundo estamos.

Una vez más se me trató de "contrera" y "comunista" en mi propia casa, bajo el argumento de que estudio en la Facultad de Filosofía y que todo el mundo sabe lo que ocurre en esa Facultad. Quién es "todo el mundo"? "Todo el mundo" va todos los días a esa Facultad? Lo dudo.

Una vez más se me trató de "contrera" y "comunista" por pensar diferente. Por emitir mis propias opiniones, generadas a partir de lo que vivo día a día, de lo que veo en la calle, de lo que leo en los medios que tienen una línea editorial particular y los medios alternativos como lo son las Redes Sociales.

Si llamar la atención a las personas que utilizan el término "mongólico" (encima mal pronunciado) e "indio" o "indígena" con la intención de insultar, me hace "Socialista", no sé en qué mundo estamos.

Si tildar a Federico Franco de inútil, porque sinceramente nunca ví que haya sido más que un florero, antes, durante y después de su vicepresidencia, me hace "Comunista", no sé en qué mundo estamos.

Si reclamar mis derechos me hace "Sindicalista", no sé en qué mundo estamos.

Si manifestarme en contra de lo que sucedió en el congreso hace semanas atrás, me hace LUIGUSTA-SOCIAL-COMUNISTA PARTIDARIA DE LAS FARC no sé en qué planeta estamos viviendo.

Si utilizar el término Comunista sirve para dennotar, también se utilizan los términos : Oviedista, Imperialista,  Nicanorista, Golpista, Stronista, Llanista, Nacifascista, Cartista, Colorete y Patriaqueridista para referirnos a lo mismo.

Nuestros medios de comunicación se basan en este comportamiento, en el prejuicio y en la tergiversación de los acontecimientos. Y eso se repite en cada uno de nosotros.

La sociedad no está acostumbrada a lidiar con las opiniones de los demás, y todo eso se lo debemos a décadas de censura y represión.

Me pone triste que en mi propio hogar reine esa intolerancia ideológica, cuando el hogar es el fiel reflejo de la sociedad.

Me pone triste que en mi propio hogar, el simple hecho de pensar diferente sirve para desacreditar la opinión propia.

Deberíamos hacer una autocrítica, empezando por nosotros mismos, trasladarlo a nuestras familias, y luego llevarlo a la sociedad, porque creo que con nuestras diferencias podemos construir una nueva sociedad.

Dejemos de encerrarnos en nuestra realidad que no es más que una maldita ficción, generada por unos cuantos. Derribemos las murrallas que nos impiden crecer como personas.

Que las murallas dejen de separar y sus ladrillos sirvan para construir puentes.

Voy a empezar conmigo misma, y desde hoy voy a dar el ejemplo. 

Ser diferentes nos hace únicos y grandes.
Ser diferentes no está mal.
Al final terminamos viviendo en un mismo país, nuestros hijos van a la misma escuela y vivimos en una misma casa.



3 comentarios:

PECHI dijo...

Totalitariamente cierto, cuando la crítica es sana, cuando las ideologías son prudentes, cuando escribir es entendible, cuando las maneras de pensar son respetadas, cuando escuchamos ideas, cuando lo mejor de todo es que nos vemos todos los días.

Mura dijo...

Tite, éstas peleas por ideología/política/religión/equipo deportivo/etc. existen en muchas casas del mundo. Entiendo que te molesta, pero una cosa, es tu padre, y muy probable que tenga esa mentalidad por la época, como los míos por ejemplo; mi madre es colorada y mi padre apolítico, mi madre es católica y mi padre era ateo, y recuerdo siempre las discusiones por esos motivos, estuvieron juntos igual pero al final se divorciaron por otros motivos. Y tampoco puedo comparar mucho ya que no te conozco bien, ni sé cómo es/fue tu relación con tus padres.

Pero a lo que quiero llegar es, primero es tu padre, si hay algo que te gusta, es el mejor papá del mundo, pero si hay algo que no, pues bueno, asentir y seguir para adelante, haz como que él tiene la razón y no te atormentará tanto, porque hacerle entender lo que es la tolerancia, es como seguir metiendo el dedo en la llaga, y hacer cambiar a las personas es muy difícil, entonces cambiás vos (la manera de tocar este tema con él) y ambos saldrán beneficiados.

Te escribe un ateo con formación católica, apolítico pero con apuesta al capitalismo (mi sudor=mi dinero, de mi esposa y de mi futuro hijo; no del pueblo). Saludos desde Japón.

Analice Vera dijo...

Ambas opiniones me encantan! Gracias por dejar sus comentarios!! :)